Posteado por: marmarmara | febrero 15, 2011

A veces, el dolor

Segunda parte: Schloßbrücke.

Él debió sentirse también  angustiado cuando fue llamado a filas. Ya sé que no era un niño con 34 años, pero si bastante inexperto empuñando un fusil pusilánime y masticando barro en una trinchera. Era lo que no podía soportar, el barro también atrincherado en sus botas y aquellos cañonazos. Resonaban en su cabeza incluso cuando no se abría fuego. Una y otra vez el mismo estallido demoledor en sus sienes. Dios, creo que no voy a poder soportarlo más; un día más y mi cabeza estallará como un melón francés. Bajo esas madrigueras infectas soñaba despierto con las vistas del río en  Schloßbrücke. ¿Cuánto podría soportar esta tortura? Se sentía tan inmoral disparando contra aquellos  que lo llamaban teutón. ¿Por qué estos enemigos ahora? Bonita estampa tenía a su alrededor. Dix podría hacer una buena obra de aquel baile de mancos y cojos. Orgullosa Parada de mutilados para su nación. Les habían engañado, mentido incluso. Dijeron que iba a ser una guerra corta, rápida, que el primero en atacar se alzaría con la victoria, y él estaba en ese bando. Pero había pasado un año y no habían avanzado más de donde se podía ver una línea humeante de  horizonte. Maldita guerra, y maldita cabeza que zumba como un avispero. Si pudiera pintar, si pudiera cruzar una vez más el puente, ese puente al final de todo.


Responses

  1. Analepsis!

  2. Si, una analepsis como dios manda, creo


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