Posteado por: disimulando | noviembre 16, 2009

Tercera historia

Las fiestas de Aledo son un enclave espacio-temporal en el que pasan cosas alucinantes. Fue alli donde ocurrió que de pronto giré la cabeza, me fijé detrás de mí, entre la gente y solo vi sus ojos mirándome.

No era una mirada normal, era como si nuestras pupilas se hubiesen enganchado con cuerdas de alpinista, algo completamente físico. Como si alguien tirase con fuerza de esas cuerdas, eliminamos los siete u ocho metros que nos separaban y, sin más trámite que un hola, comenzamos a hablar durante no sé cuántas horas seguidas. Hacía unos diez años que no nos veíamos. No digo “veíamos” como de no saber uno de otro o tener poco trato, sino literalmente: nada, de información visual, ni en una calle, ni en un bar, ni en una foto. Nada de nada.

Pero os digo más; me remonto a ese momento diez años antes. Diez años antes no éramos amigos. No éramos apenas conocidos. No nos tratábamos casi, más allá de saber que esa persona estaba en tu clase del instituto. Pero de una forma extraña, radical y -ahora lo sabíamos- mutua, nos teníamos en cuenta el uno al otro como esa persona que nos gusta, que consideramos uno de los nuestros. La timidez de ambos y las circunstancias de esa edad hicieron que entonces los sentimientos fuesen completamente secretos. Pero la magia está ahí. Las cosas se detectan, llamadlo telepatía o lo que queráis.

Aquella noche, después de diez años sin vernos y toda la vida sin tratarnos, los dos supimos a la primera mirada que era ahora o nunca. Sin más trámite que un hola, nos dijimos todo lo que a los 17 nos callamos, y acabamos la noche encantados de re-conocernos, o de descubrirnos, como a él le gusta decir. Desde entonces no hemos perdido el contacto y sé que ya no lo vamos a perder. Somos extrañamente transparentes el uno para el otro. Es una de las relaciones más extrañas que tengo en mi vida, y no hay palabras para decir cuánto me gusta.


Responses

  1. ¿No será mal de altura?

  2. Seguramente, pero da lo mismo. Por cierto, no sé si has ido, pero te encantarían.

  3. Desconocidos así son los que incrementan las amistades.

  4. Qué tendrán las fiestas de Aledo!
    Qué tendra ese enclave tan poco visitado por una!
    Una…que ya ha oído hablar de…¡¡¡esas fiestas!!!

  5. Por dios, con las respuestas que dan Gaterona y Disimulando en los post van a terminar con los folios imaginarios de este blog.

  6. Fuera miserias

  7. Ey! conoceré yo a tal persona??? madre mía, si casi no recuerdo a los que iban conmigo a clase! difícil lo veo… aunque sí que me acordaba de Disimulando!


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