Posteado por: Pacolomo | enero 25, 2009

Amos del Mundo

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.
Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.
Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.
Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.
Y sino no me creen, es cuestión de esperar …

Arturo Pérez Reverte


Responses

  1. Lo mejor de este texto no es lo que dice, sino que se publicó en 1998.

    Y todavía habrá quien diga que nadie se esperaba esto.

  2. Por algo es el maestro, el más grande.

  3. Si. Conocía el texto.
    No me cae muy bien este hombre pero reconozco su valía.
    A propósito Jefe…¿te has vuelto loquito con los post o qué?
    Lo mismo no metes ninguno en semanas que vas y metes media docena en dos días.

    Besos.

  4. Como persona tendrá sus cosas…pero como escritor ( especialmente en su artículo semanal) dice las cosas bastante claras…

    Pensaba que era un texto reciente…pero cuando he visto que es de 1998 si que me he quedado a cuadros…

  5. Y todo eso no es lo más grave…
    permitimos que muera la gente de hambre, permitimos que se vendan armas destinadas a manos de niños, joder! cuánta mierda!

    Hay dinero para solucionar los desastres de los especuladores “hijos de puta” y no hay dinero para que no muera nadie de hambre??? nos debería dar vergüenza comer todos los días.

    Ha quedado bien claro que la ley del libre mercado no funciona, qué más necesitamos?

    Y cómo no! el pago de todo siempre se lo llevan los más débiles, a los que vemos sufrir como quien ve una película de ciencia ficción.

    Es triste, muy triste…

  6. Qué asco ver su nombre escrito en tan insigne página.
    Por cierto, el libre mercado es lo mejor que nos ha pasado. Sobre todo por lo de libre, amiguitos.
    Otra cosa es que el hombre sea asinnnn de malo.

  7. There isn´s solution! Don´t panic

  8. Sólo quedan tres dias, comienza la cuenta atrás

  9. ¡Qué susto! Hasta que no he llegado al final del texto y he visto quién lo firmaba en realidad creí que era de fmmm. ¡Y no era mi fmmm! ¡Que me lo habían cambiado! ¿Quién podía haberle hecho tanto daño en unas horas? ¡Si lo había dejado estupendamente liado con el ordenador, esta misma mañana! ¡Uf! ¡Qué susto! Menos mal que es a Pérez Reverte a quien le tocan los huevos…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: